Despidos masivos en Argentina: caracterización de la situación y análisis del impacto sobre la salud física y mental (2015-2016)

Se elaboró un informe conjunto entre especialistas de Conicet, CEPA y Universidades Nacionales respecto del impacto de los despidos masivos sobre la salud mental y física de los trabajadores a lo largo de 2016. 

El informe adjunto tiene por objetivos:

1) Caracterizar sectorial e institucionalmente la dinámica que experimentaron los despidos y suspensiones entre diciembre 2015 y noviembre 2016, combinando fuentes de información complementarias provenientes de cámaras empresariales, medios masivos de comunicación, registros administrativos oficiales y organizaciones sindicales.

2) Realizar una primera evaluación del impacto de este proceso sobre la salud física y mental de la población afectada, en base a más de 450 encuestas a trabajadores despedidos entre noviembre de 2015 y junio de 2016.


Introducción

Desde diciembre de 2015 a la fecha, las políticas implementadas en Argentina han generado más de 190.000 despid os y cerca de 40.000 suspensiones, lo que constituye el mayor y más intenso d eterioro de la s condiciones de trabajo desde la crisis de la Convertibilidad, y el primer evento de esta naturaleza que se verifica en nuestro país en ausencia de crisis o golpes de Estado.

Esta dinámica, que se describe con más detalle a continuación, no sólo genera los anticipados efectos en materia de desocupación, pobreza y desigualdad, sino que también (y en forma concomitante) impacta sobre la salud de la población en s uconjunto.

En el presente estudio, introducimos el primer análisis (con datos primarios originales, recabados a partir de una encuesta a despedidos entre septiembre de 2015 y junio de 2016) acerca de los efectos de la reciente destrucción masiva de puestos de trabajo en Argentina, sobre la salud física y mental de diversos sub-grupos poblacionales afectados.

Entre los resultados más impactantes se destaca que los triplicaron los problemas de salud mental y deterioraron en un 20,5% el indicador de salud física. Entre los principales damnificados al interior de los trabajadores despedidos se encuentran las mujeres, de mediana edad, con elevado nivel educativo, jefas de hogares monoparentales y a cargo de familias.


La magnitud de los despidos

La situación del mercado de trabajo en Argentina ha evidenciado un cambio de tendencia en 2016, con una sostenida destrucción de puestos de trabajo y expulsión de trabajadores. Para la presente investigación, se efectuó un seguimiento en materia laboral que consistió en la realización de un amplio y exhaustivo relevamiento de despidos y suspensiones mensuales, basado en una diversidad de fuentes tanto cualitativas como cuantitativas. Se contabilizaron los despidos y suspensiones a través de denuncias efectuadas por sindicatos y colectivos de trabajadores, información publicada en los medios de comunicación (no sólo nacionales, sino fundamentalmente provinciales, regionales y municipales) y se utilizó información recogida a través de fuentes primarias, con consultas directas a dirigentes y representantes sindicales de cada rama de actividad.

La cantidad de despidos y suspensiones acumulados entre diciembre 2015 y el 30 de noviembre de 2016, asciende a 232.286 casos.

Si se efectúa una desagregación más específica (Tabla A), se observa que el total de despidos a acumulados en 12 meses (diciembre 2015 - noviembre 2016) asciende a 192.917 trabajadores (lo que equivale al 83,05%) mientras que el total de suspensiones es de 39.369 (16,95%). Al analizar la composición interna de cada segmento, el 57,09% de los despidos corresponden al ámbito privado, y el 42,90% al ámbito público.

En el caso de las suspensiones, se evidencia una absoluta preeminencia del ámbito privado. Al realizar un análisis desagregado por sector de actividad al interior al ámbito privado, se visualiza el predominio de la industria con 83.905 despidos y suspensiones al 30 de noviembre de 2016, un 51,75% del total del ámbito privado, seguida por la Construcción con 60.626 trabajadores expulsados (37,39%) y el sector servicios con un total de 14.581 despidos y suspensiones (8,99%).

En el sector primario la cifra es menor, alcanzando 3.029 (sólo 1,87% de los casos del sector privado), ello reside no sólo en la menor cantidad de empleo explicada por el agro, sino particularmente en la importante tasa de informalidad laboral y bajo nivel de afiliación sindical, lo que dificulta el acceso a la información sectorial. El impacto sobre la salud física y mental. Este proceso está teniendo fuertes consecuencias en la salud mental y físicas de las personas que fueron despedidas en el periodo bajo análisis, problemática que tiende a agravarse con la duración del desempleo.

A continuación se presenta una síntesis de los principales resultados obtenidos sobre la base de nuestra encuenta autoadministrada sobre salud física y mental de despedidos (aprehendidas a partir de escalas elaboradas por la OMS e investigadores especializados). Como se observa en la Tabla B, en el conjunto de la población prácticamente se triplica la percepción de problemas de salud mental y en relación a salud física, la percepción empeora un 20,5%. Los/as trabajadores/as del sector público han sido los mayormente afectados en términos de salud mental (218% de deterioro entre diciembre y septiembre de 2016) y quienes trabajaban en cooperativas los más damnificados en términos de salud física (un deterioro del indicador que supera en un 40% al del promedio de la población). En relación a los quintiles salariales, el dato que resalta es que aquellos que se ubican en la clase media (entre el tercer y cuarto quintil de ingresos) perciben un empeoramiento mayor de su salud mental (de 209% y 274%, respectivamente). En contraposición con los despedidos de menores ingresos (los quintiles 1 y 2) cuyos indicadores se incrementan por debajo de la media.

En términos de género, se aprecia que los despidos impactan con mayor intensidad en las mujeres, tanto en materia de salud física como mental (una diferencia del 10% entre la s tasas de variación de sus indicadores).

En materia de edad, los efectos del despido en ambas dimensiones se incrementan linealmente, afectando en mayor medida al grupo etario de 46 años y más.

Para la variable de corte nivel educativo, los resultados son más complejos. En materia de salud mental los más afectados por los despidos ha sido la población con estudios superiores completos (223% de incremento de problemas de salud mental), mientras que en materia de salud física, son los trabajadores despedidos con menores niveles educativos los que experimentan el mayor deterioro percibido (más de 50% de reducción de la salud física percibida).

Respecto de la composición familiar, las familias monoparentales con hijos a cargo son quienes más han sufrido el impacto (combinando resultados de salud física y mental) de los despidos, con un aumento de más del 200% en el indicador de problemas de salud mental y una reducción superior al 22% en el indicador de salud física.

Finalmente (entre los resultados más destacables, el resto puede consultarse en el documento completo), se observa según la cantidad de hijos que las familias numerosas no sólo son las más afectadas, sino que los despedidos a ca rgo de las mismas han v isto más que quintuplicar sus indicadores de problema s de salud mental (aumento del 436% como consecuencia del despido).

Al analizar de manera desagregada los ítems de SRQ (salud mental) se visualiza con claridad que los despedidos se sienten particularmente infelices e incapaces de disfrutar de las actividades diarias, se perciben incapaces, han perdido interés en las cosas e incluso han pensado en terminar con su vida. Todos estos ítems están estrechamente v inculados a vivencia depresiva esperable luego de despidos compulsivos, v iolentos y humillantes. No obstante ello, resulta de particular importancia epidemiológica el hecho de que, en la muestra examinada y luego de los despidos, casi 1 de cada 6 encuestados reportan tener ideaciones suicidas


Conclusiones

El desempleo y la pérdida de la relación salarial provoca serios problemas de salud y sus efectos están extensamente corroborados en la literatura científica. Por tal motivo, resulta indispensable frenar por medios institucionales y convencionales (comisiones paritarias de los convenios colectivos de trabajo) los despidos injustificados. El rol de las organizaciones sindicales, los partidos políticos y movimientos sociales será primordial para obtener estos resultados ante la postura refractaria del gobierno nacional.

La severidad de los resultados encontrados en esta investigación, nos permite afirmar que de no mediar políticas macroeconómicas, laborales, sociales y de salud que reviertan la dinámica del empleo y combatan los efectos económicos y sanitarios ya generados, sobrevendrá un notable incremento tanto de la morbilidad como de la mortalidad por causas violentas (hetero y autoinflingidas) y evitables, de exclusiva responsabilidad de la política pública


Notas al pie

(1) A partir del SRQ-20 de la Organización mundial de la salud (un índice más elevado indica menor nivel de salud mental).
(2) Replicando la escala utilizada en Panigo (2013).


Descargue el informe

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